El nombre nos lleva a una de las familias romanas más importantes del siglo XIII; los Stefaneschi. Esta potente familia, que contaba entre sus componentes poetas, senadores y cardenales, fue una familia muy implicada en la vida política de Roma y es a través de esta relación que se puede remontar a los acontecimientos que favorecieron el establecimiento de los Stefaneschi en la zona de Tor Vergata.Alrededor del siglo XI, una de las ramas principales de la familia era la de los Rainerii de Marana (o de Morena). En aquella época, estaba Stephanus, hijo de Constanza II de Imiza Ildebrandi Stefaneschi y del duque Giovanni, llamado el Secundicerio.
Los acontecimientos históricos relacionados con el patrimonio de los
Stefaneschi de Marana en la zona de Tor Vergata, se remontan a 1191. En ese año
Stephanus Rainerii de Marana fue implicado, como “Senator Consiliarius”, en el
acto de cesión a favor del papa Celestino III de todo tipo de derechos sobre
las posesiones del distrito Tuscolo. El papa, sucesivamente, alquiló parte de
esas tierras a la iglesia de Santa María Nova y justo la familia Stefaneschi
fue de las primeras en beneficiarse: el 29 de Junio de 1204 Santa María Nova
asignó los territorios situados al nordeste del territorio de Tuscolo, es
decir, en la zona de Tor Vergata, la mitad al Senador Petrus Rainerii y, la
otra mitad, a Stephanus, hijo de Rainerii de Marana,nombrado senador en
1130.Resulta, de un preciso control topográfico de un acto del 12 de agosto de
1241, que Henri Gulferame, por medio del
cual, garantiza la dote de su prometida
esposa, práctica usada en aquellos tiempos para evitar las frecuentes
apropiaciones del patrimonio de la dote, sobre un “tenimentum ad Buces Celi”
(Grutas Celoni, alrededor de Tor Vergata). En el acto, como límites, están
citadas las propiedades: Johannes Cintii Pantaleonis y Stephanus de Marana, que
se configura, por lo tanto, como el sitio de la antigua Turris Magistri
Stephani.
Actualmente, se encuentra documentada la presencia de los Stefaneschi en la
zona de la futura Tor Vergata, no es posible señalar con certeza, quién, entre
los Stefaneschi, fue el Magister Stephanus, a quien la torre está dedicada;
probablemente al senador nombrado en 1191, responsable del acto de cesión de
los territorios de Tuscolo, o Stephanus senador durante los años 1190-1193, o
simplemente que la torre, mandada construir por alguno de los citados, hubiera
estado titulada a los Stephanus, fundador de la rama de los Rainerii de Marana.
De él, hijo de Constanza II y del duque Giovanni, queda solo el epígrafe en la
iglesia gentilicia de la familia de Santa María in Trastevere y, quizás, el
recuerdo de la Turris Magistri Stephani, futura Tor Vergata.
Volviendo a 1361 y a Tebalduccio Annibaldi, la historia sucesiva de Tor Vergata es bastante fácil de reconstruir. Los Annibaldi, no menos de los Stefaneschi, tuvieron también una gran importancia en los acontecimientos políticos y militares de Roma en los siglos XIII y XIV.
Por lo que se refiere a la historia que nos interesa, aunque no está muy claro el paso de la Turris Magistri Stephani de los Stefaneschi a los Annibaldi, es interesante notar que en 1240 el cardenal Annibaldi de la Molara fue nombrado por el papa Gregorio IX, Rector de la Provincia Pontificia de “Campagna y Marittima”. El Cardenal Riccardo desempeñó un papel importantísimo en las relaciones entre la “Campagna”, la ciudad de Roma y el poder papal, tanto que se le consideró, a la muerte de Urbano IV (1261-1264) uno de los posibles sucesores. También Riccardo Annibaldi, padre de Giovanni I, fue senador tres veces entre 1288 y 1300, período en el que podría haberse verificado el paso de la Turris Magistri Stephani de los Stefaneschi a los Annibaldi.
Después de 1361 la casa de campo y la finca de Tor Vergata fueron a menudo, fraccionadas y vendidas.
Dejando de lado los fraccionamientos demasiado pequeños o las breves posesiones, se pueden notar las familias Palosci, della Valle, Giustini da Castello, del Bufalo y Borghese, como las que permanecieron más tiempo como propietarias de partes considerables del fundo.
El 21 de diciembre de 1387 Cecco Gentile vendió, por 18.000 florines, la tercera parte de la casa de campo y de la finca de Tor Vergata a Lello della Valle: las partes restantes pertenecían a las familias Annibaldi, Cerroni y de Surdis.
En 1391 entró a formar parte del fundo la familia Palosci, a nombre propio y de la Iglesia de Sancte Pudentiane. En 1567 la finca estaba dividida en dos partes iguales de cien “rubbi” (unas 180 hectáreas) cada una: una perteneciente a Valerio Paolo della Valle y la otra a Pompeo Giustini da Castello. La familia Giustini, con el pasar de los años, recuperó gran parte del fundo que, como dice Tomassetti, cedió el 7 de febrero de 1625 a Carlo Barberini, exceptuada naturalmente la parte todavía propiedad de della Valle, donde, según el Catastro Alejandrino, surgía la antigua torre.
Los della Valle, antigua y noble familia romana, propietaria también de parte de la finca de Torrenova, se extinguieron más tarde, dando paso a los Del Bufalo que así en el siglo XVIII subentraron en el fundo. Este siglo vio el degrado de la antigua Turris Magistri Stephani y de la casa de campo “Turris Virgate”.
Entre alternas vicisitudes, se llega al siglo XVIII, cuando el Estado Pontificio sufre las consecuencias de una grave crisis que pone de manifiesto las carencias estructurales de su sistema socio-económico. La gran propiedad de las tierras decae, se afronta el grave problema del empantanamiento y de consecuencia de la malaria que alcanza el culmen en el siglo XIX.
La imagen del campo romano desolado y desierto, dominado por las ruinas de
los acueductos transmitida por las incisiones del siglo XIX, es casi un símbolo
de la decadencia del Imperio romano.
Actualmente los restos del antiguo Casalis Turris Virgate se encuentran bajo la Villa Gentile, una antigua casa de campo del S. XVIII, ahora completamente restaurada en el interior del campus universitario. La última imagen al aire libre de la Torre Vergata, parcialmente derruida, se encuentra en una noticia del siglo XVII que así lo recuerda:
“torrecita antigua en medio a los prados cerca del manantial (de Carcaricola, ndr) con techo enlosado en buen estado....”